Realizar un remake es algo que tiene un sentido, siempre y cuando con esa nueva versión se cuenta algo más que lo que ya nos habían contado, o bien mejorando lo que ya había, o bien dando una nueva perspectiva sobre el material, como por ejemplo poner a la orden del día una historia ya vieja. Realizar un remake de un film mítico supone una prueba de fuego porque inevitablemente van a llover las comparaciones, sobre todo si es una película que goza del respaldo casi absoluto del público, el cual siempre se va a volver muy exigente con la nueva versión, la cual examinará con lupa.
Rob Zombie era el director ideal para una puesta al día de una película tan famosa como ‘Halloween’ de John Carpenter. No soy santo de devoción de sus dos films anteriores, pero en ambos se lograba ver cierta pericia narrativa, y la suficiente valentía en ser “duro”, sin necesidad de concesiones facilonas. Y aunque el resultado está muy por encima de lo que un servidor se esperaba, la película de Zombie tiene que soportar el peso del film del 78, cuya sombra navega evidentemente a lo largo de toda la proyección.
'Halloween: El Origen', aguantando la comparación
Etiquetas: Remake
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